La naturaleza de nuestro Archivo Histórico está íntimamente relacionada con la propia historia de este Museo, cuyos orígenes se remontan al nacimiento de la etapa republicana en el Perú.

El Museo, en cuanto a su régimen actual, fue creado el año 1992 mediante decreto del gobierno peruano, producto de la fusión entre el Museo Nacional de Arqueología y Antropología y el Museo Nacional de Historia, entidad matriz de nuestro Archivo. Esta fusión tardía es, sin embargo, la culminación de una larga trayectoria institucional que se inicia con la creación del primer Museo Nacional, ocurrida el 21 de abril de 1822, a pocos meses de proclamada la Independencia del Perú.

Casi un siglo después, en 1921, durante el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, se funda el Museo Bolivariano; y más adelante, el 29 de enero de 1945, por disposición del Gobierno, se unen el Instituto de Investigaciones Antropológicas, la Sección de Arqueología del Museo Nacional y el Museo de Antropología de Magdalena, dando así origen al Museo Nacional de Arqueología y Antropología cuya dirección es asumida por el arqueólogo Julio C. Tello. En 1963, el Museo Bolivariano se transforma oficialmente en el Museo Nacional de Historia, nuestro antecedente institucional más cercano.

Dentro del perímetro que ocupa actualmente el Museo, se conserva la casa de campo mandada a construir por el virrey Joaquín de la Pezuela a comienzos del siglo pasado. Esta casona, que al tiempo permanecía como lugar de retiro, fue escenario principal del dramático periodo de transición política que se vivió hacia la primera mitad del siglo XIX. Los líderes más importantes del movimiento independentista confluyeron en ella y la convirtieron en cuartel general. José de San Martín permaneció allí entre 1821 y 1822, mientras que Simón Bolívar lo hizo entre 1823 y 1826. Precisamente en este establecimiento fue que se instaló el Museo Bolivariano.

La confluencia de estas historias particulares nos permite entender la naturaleza de una de las secciones más importantes del Archivo Histórico, los documentos pertenecientes al siglo XIX. Nos atrevemos a decir que esta sección constituye una de las colecciones republicanas de mayor valor existentes en el país. Está conformada por 2,519 expedientes, donde se destacan como columnas principales los documentos de carácter militar y los que provienen de la administración pública.

Entre los primeros podríamos decir que los grandes temas o periodos a que se refieren son: la Emancipación, el establecimiento de la República, la Confederación Peruano-Boliviana, la Consolidación (gobierno de Ramón Castilla); y en menor medida, la explotación del guano, la Guerra con España (1865) y la Guerra con Chile (1879-1883). Tenemos en esta sección documentos de notable valor intrínseco, entre los que se puede contar una considerable cantidad de originales de puño y letra de personajes de la talla de José de San Martín, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, el virrey Pezuela, Hipólito Unanue, Andrés de Santa Cruz, Ramón Castilla, entre otros ilustres personajes. Además tenemos documentos que tienen un valor oficial único, como las Capitulaciones de Ayacucho y del Callao.

Esta colección, nutrida con expedientes de archivos oficiales, está compuesta también por documentos que provienen de archivos conventuales y privados de origen y naturaleza diversa, con los cuales es posible reconstruir un panorama bastante amplio acerca de este siglo.

La sección colonial, conformada por documentos de los siglos XVI a XVIII, también es de suma importancia; aunque su naturaleza es algo distinta y su historia particular inconexa con la historia del Museo. Son en total 1,032 expedientes que incluyen igualmente papeles de carácter administrativo, eclesiástico y privado; aunque la mayor concentración está dada sobre estos últimos, particularmente aquellos que son de carácter notarial. Reconocemos aquí una abundante información sobre compra y venta de esclavos, bienes muebles e inmuebles, testamentaría y expedientes legales sobre causas civiles. No obstante, también se encuentran documentos oficiales de valor como cédulas reales, provisiones, informes de corregidores y visitas administrativas.

Desde ya invitamos a los investigadores y en general a toda persona interesada, a revisar por cuenta propia este material histórico, cuyas páginas ofrecen un sin número de rutas de exploración hacia nuestro pasado.

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